Tradicionalmente, el término educación evoca sistema
escolar, educación formal e infancia. El énfasis se ha puesto sobre la
enseñanza antes que sobre el aprendizaje. Se ha dado escasa importancia a este
último, prevaleciendo los indicadores cuantitativos de acceso y terminación de
grados y ciclos. Aprender se confunde con asimilar y repetir información. Suele
darse más importancia a la infraestrucura y al equipamiento que a las
condiciones de enseñanza y aprendizaje, al punto de vista de la oferta más que
al de la demanda, a los resultados por sobre los procesos. La mentalidad
escolar ha contribuido a restringir la visión y el campo de lo educativo,
separándolo de lo económico, lo social y lo cultural en sentido amplio.


Vistas desde la historia de la educación, las “modernas” TIC
constituyen en verdad la última oleada de un continuo. La tecnología educativa
o instruccional viene adquiriendo un alto perfil en el campo educativo desde
hace varias décadas: en los años 60 y 70 fueron la radio y la televisión; en
los años 80 y 90 los textos escolares, el video y la computadora como auxiliar
en la instrucción; desde mediados de 1990 domina el escenario la computadora y
el cederrón y, en años más recientes, la Internet, desplazando a las
“tecnologías convencionales”.
Rosa-María
Torres. (2006). Las tecnologias, ¿al servicio de que proyecto
educativo-cultural?. 24/04/2017, de creative comons Sitio web:
http://vecam.org/archives/article643.html
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