El uso y la apropiación de las TIC es
un tema actual e importante cuando hacemos referencia a la innovación educativa
y a la mejora continua de la calidad en los centros escolares. Esta integración
y uso de las TIC es parte de una tendencia global de la sociedad del
conocimiento y la sociedad de la información, en que las escuelas y todos los
niveles educativos se ven de alguna manera envueltos, unos más y otros menos,
ante una presión cultural y social que los obliga a participar en ello para
mejorar los procesos educativos de enseñanza‐aprendizaje.
El nivel educativo medio superior o
bachillerato no se escapa de esta tendencia y necesidad contemporánea, pero
¿realmente esta incorporación y uso de las TIC garantizan una mejora educativa?
¿Son la clave de aprendizajes más exitosos y eficientes entre los alumnos? ¿Los
profesores entienden lo que implica el uso de estas tecnologías? ¿Están
capacitados? ¿Saben usarlas? ¿Las aceptan como apoyos o herramientas de su
práctica docente? ¿Cómo se apropian los profesores y maestros de las TIC para
la enseñanza? ¿Entienden las instituciones y autoridades escolares lo que
implica la incorporación de las TIC? Éstas y muchas preguntas surgen sobre el
uso de las TIC en el ámbito escolar. Interesante es descubrir que la revisión
detallada de la literatura especializada sobre el tema nos lleva a plantearnos
la siguiente pregunta y dilema: ¿por qué el uso de las TIC no se ha
generalizado en el proceso de enseñanza‐aprendizaje del nivel medio superior o nivel bachillerato aun
cuando hay evidencias empíricas de sus beneficios?
Este artículo tiene como objetivo
principal documentar y reflexionar sobre la revisión de la literatura
especializada acerca del uso actual de las TIC de los profesores y los alumnos
en la educación media superior (nivel bachillerato). Se busca investigar
cómo se da el proceso de apropiación de estas tecnologías en los maestros y los
alumnos, con particular interés en el impacto que tienen en el desempeño
académico del alumnado.
La Asociación para la Comunicación y
Tecnología Educativa (AECT, por sus siglas en inglés) define la tecnología
educativa como “... el estudio y la práctica ética de facilitar el aprendizaje
y mejorar el desempeño creando, usando y administrando procesos y recursos
tecnológicos apropiados” (2008, p. 1). El propósito esencial de la tecnología
educativa es facilitar el aprendizaje, entendido este último como un cambio
duradero en el desempeño o potencial del individuo; sus orígenes se remontan a
los recursos audiovisuales generados hacia finales del siglo XIX (Robinson,
Molenda y Rezabek, 2008).
Históricamente, la tecnología educativa
ha buscado ofrecer experiencias más valiosas e interesantes para la mejora del
aprendizaje mediante recursos que procuran promover una comprensión más
profunda, facilitan la transferencia del aprendizaje o permiten su aplicación
más allá del ámbito escolar (Kozma, 2003; Molenda y Pershing, 2008; Mouza,
2008; Robinson et al., 2008). Molenda y Pershing (2008), Robinson et
al. (2008) y Reimers y McGinn (1997) identifican numerosas deficiencias en
una “educación tradicional” basada en exámenes que no abordan los problemas
reales de la enseñanza, como los estilos de aprendizaje y el desarrollo de
competencias para el éxito educativo, profesional y personal de los
estudiantes. A continuación se ejemplifica cómo la tecnología educativa ha
procurado compensar estas deficiencias mediante recursos, artefactos y diseños
innovadores.
Para entender las TIC, primero hay que
precisar qué se entiende por tecnologías de la información. La Information
Technology Association of America (ITAA) las define como “el estudio, diseño,
desarrollo, implementación, soporte y administración de los sistemas de
información basados en computadoras, en particular sus aplicaciones de software
y hardware” (2009, p. 30), así como el “uso de las computadoras electrónicas y
sus programas para la conversión, almacenamiento, procesamiento, transmisión y
seguridad sumados a los medios de comunicación que ofrecen” (2009, p. 30). Las
TIC congregan los elementos y las técnicas utilizadas en el tratamiento y la
transmisión de la información, principalmente de informática, Internet y
telecomunicaciones.
En cambio, de manera más amplia, la
Organización de las Naciones Unidas parte de la definición de informática o
“ciencia que trata el diseño, realización, evaluación, uso y mantenimiento de
sistemas que procesan información; incluyendo hardware, software, aspectos
organizacionales y humanos, así como sus implicaciones industriales,
comerciales, gubernamentales y políticas” (United Nations Educational,
Scientific and Cultural Organization, 2002, p. 12). Concibe las tecnologías de
la información como las aplicaciones tecnológicas (artefactos) de la informática
en la sociedad, y las TIC como la “combinación de las tecnologías de la
información con otras tecnologías relacionadas, específicamente las tecnologías
de las comunicaciones”
La integración de las TIC al proceso de
enseñanza‐aprendizaje
implica un cambio educativo múltiple. Por un lado, maestros y alumnos necesitan
incorporar a sus quehaceres las habilidades y destrezas en el manejo de la
tecnología educativa y, por el otro, requieren estrategias educativas
apropiadas para la potenciación del aprendizaje. En particular, en la educación
media superior, en la que el manejo grupal es de especial relevancia, la
incorporación de nuevas estrategias para la gestión con TIC dentro del salón de
clases también es necesaria (Hew y Brush, 2007; Mathiasen, 2004).
Además de los conocimientos y las
destrezas, es necesario estudiar el contexto donde éstas se incorporan; por
ejemplo, para Hargreaves no es suficiente con que los maestros adquieran los
conocimientos, pues “no son simples aprendices técnicos; también son aprendices
sociales” (1996, p. 39). Este autor explica cómo desde la perspectiva del
profesor, las innovaciones se imponen sin tomar en cuenta sus valores, las
presiones que ejercen y las demandas que plantean. Asimismo, “se producen pocas
orientaciones relativas a la forma de integrar las nuevas exigencias con las
prácticas y rutinas vigentes” (Hargreaves, 1999, p. 126).
Referencia:
Ancira, A. Z., & Gutiérrez, F. M.
(2011). Integración y apropiación de las TIC en los profesores y los alumnos de
educación media superior. Apertura: Revista De Innovación Educativa, 3(1),
1-10. Disponible en:

Comentarios
Publicar un comentario