Hacia la configuración de la inclusión social y la consolidación de la convivencialidad con el aporte de la educación virtual

By: José Antonio.




El fuerte impacto que ha causado en el sector educativo el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), tanto por sus efectos positivos como por los negativos, obliga a reconsiderar temas como la inclusión y la equidad social, sobre todo en los países en desarrollo. Con base en un marco conceptual, en este artículo se indaga en los diversos puntos de vista al respecto, con el propósito de articular metodologías tendentes a la construcción de redes con fines educativos y, sobre todo, “espíritu al aprender y enseñar”, de manera que se contribuya a la inclusión y a una mejor convivencialidad; en ello se pondera la necesidad de considerar la inclusión social como elemento fundamental para el desarrollo humano, en el que las TIC sean una herramienta en la cruzada de la educación para todos.
Algunos estudios puestos en práctica como políticas públicas socioeducativas no han podido aún consolidar resortes para una inclusión social que favorezca una convi- vencialidad sustantiva y alternativa a la vigente, con lo que continúan situaciones de inequidad no sólo en el acceso a las tecno- logías de la información y la comunicación (TIC) y a las posibilidades de alfabetización y desarrollo de competencias digitales, sino a una profundización de un marco comprehensivo con interpretaciones más abarcadoras de los fenómenos educativos contemporáneos altamente fragmentados. Se espera que los nuevos estudios sociales de la ciencia y la tecnología, en su relación con la construcción y aplicación de un cono- cimiento científico-tecnológico pertinente, además de prudente y valioso, conduzcan a la solución de problemas socioculturales mediante programas de educación a distan- cia electrónicos, dado que pueden coadyu- var a ello desde una concepción superadora de la racionalidad instrumental convencio- nal, a fin de consolidar la inclusión social y una nueva convivencialidad.

El capitalismo del siglo XXI que está sobreviviendo a las más diversas crisis, organiza al mundo en una fantástica y fantasmal red de conexiones con efectos contradictorios. Los productos industriales, desde los países avanzados, arriban a la periferia de los paí- ses pobres mediante Internet, y si bien abre nuevas y enormes posibilidades para la comunicación huma- na, sólo prevalece el espíritu imperial-comercial.
Este diagnóstico, registrado en múltiples investigaciones y publicaciones, no se retoma aquí por razones de espacio, pero nada significa que se haya superado el estadio de desigualdad, o de am- bigüedad/descreimiento de ideas, desconocimiento general de una aplicación combinada, contextualizada y pertinente hacia un espíritu humanizador de renovados enfoques sustantivos, de las herramientas tecnológicas que cada vez más están disponibles (aunque no siempre) y al alcance de todos. 

La integración de las TIC en los distintos paí- ses, regiones geográficas y grupos sociales per se y en su articulación educadora, no sólo no se ha dado de manera uniforme, sino que, a pesar de que su consumo se relaciona con el aumento de la autoestima personal y de un alto estatus de per- tenencia social, de dignidad humana, en todas las manifestaciones humanas (y ecológicas), no se ha concretado una interpretación sistémico-holista de gran complejidad en articulación crítica con programas educativos a distancia que las incorpore, ya que hoy es, prácticamente, la norma.
La educación mediada por tecnología es una práctica social compuesta por un conjunto de ac- ciones humanas y artefactuales, que requiere un estudio comprehensivo que tienda a superar los conocimientos científico-tecnológicos (aportados por la ciencia de la educación, la sociología, la economía, la psicología, la antropología, los siste- mas telemático, entre otros) de modo estanco. 

La línea histórico-política representada por dos tipos de interpelaciones existentes a lo largo del tiempo: la provocada “desde fuera” para estimular la creación y puesta en prác- tica de políticas e instrumentos de cambio socioestructural; y la de “desde dentro”, dada por la mayor participación activa de actores sociales que requieren no sólo saber más, sino desarrollar competencias para desempeñar- se en la sociedad del conocimiento, y que se constituyen como “clientes” de la educación a distancia electrónica de nivel superior.
 La línea pedagógica y de tecnología educati- va, que discurre –luego de un desocultamien- to de la descontextualizada estandarización educativa producida por un aprendizaje electrónico lineal y sin sentido– acerca de las características que los programas y materia- les formativos de educación on-ine deberían poseer, exprimiendo las potencialidades de la interacción/comunicación humanas en redes telemáticas de fuerte aterrizaje so- ciocultural, mediadas por Internet. 
Referencia:
Fainholc, B. (2010). Hacia la configuración de la inclusión social y la consolidación de la convivencialidad con el aporte de la educación virtual. Apertura: Revista De Innovación Educativa, 32-51. Disponible en:

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